miércoles, 20 de junio de 2007

La novela (2) Venga, desde el principio.

Basil Hallward, pintor y aristócrata, está impresionado por un joven cuya belleza roza la perfección. Sabe que su retrato se está revelando como su obra maestra aún antes de terminarlo. Dorian Gray posa para él desde hace semanas en su atelier. Cuando el pintor muestra el cuadro a Lord Henry Wotton (Harry), su amigo más cínico, le confiesa que no quiere exponer su obra en público. Cree que hay demasiado de él mismo en su obra; prefiere mantenerla en el anonimato y no desvelar ante todos la gran influencia que el modelo, Dorian, ha ejercido sobre él. Es evidente que Basil se ha enamorado.

Lord Henry hace que Basil le presente a Dorian. Lord Henry se queda fascinado por su belleza, pero también por su ingenuidad. Mientras Dorian posa en la última sesión para la finalización de su retrato, Harry reflexiona sobre lo efímeras que son la belleza y la juventud. Dorian no era consciente hasta ese momento, pero Lord Henry le hace ver que cuando eres joven y guapo es fácil agradar a los que te rodean, pero cuando el tiempo pasa y envejeces, todo cambia y ya no resultas agradable. Estas palabras hacen pensar seriamente a Dorian Gray sobre la brevedad de la vida. Así, cuando ve su retrato acabado, una profunda tristeza le invade, pensando que un día se convertiría en un viejo horrible y arrugado mientras en el retrato permanecerá su imagen joven y bella, sin perder nada con el paso del tiempo. Entonces plantea que lo maravilloso sería lo contrario; es decir, que el que envejeciera fuera su retrato y no él, jurando que sería capaz de dar hasta el alma para que se hiciera realidad su deseo. Dorian siente celos de todo aquello cuya belleza no muere.

Un mes después, Dorian se enamora de una actriz de teatro llamada Sibyl Vane. Cuando se lo revela a Lord Henry, vuelven a hablar sobre el tema de la eterna juventud. Dorian necesita ser amado por Sibyl, aunque la conozca muy poco; sólo la ha visto interpretando personajes. Se prometen en matrimonio en su primera cita.
Sibyl está enamorada locamente de él, y así se lo comunica a su madre y a su hermano, Jaime Vane. Jaime debe enrolarse como marinero esa misma noche, pero jura que si ese tipo le hace el más mínimo daño, lo matará.

Dorian invita a sus amigos, Lord Henry y Basil, al teatro para que contemplen la maravillosa actuación de su prometida. Pero aquel día, Sibyl hace una interpretación horrenda como Julieta, en la obra de Shakespeare, aburriendo profundamente al público. Una vez acabada la obra, Dorian la critica sin piedad. Ella reconoce haber representado mal su papel en Romeo y Julieta porque desde que lo ha conocido ya no puede pensar sólo en actuar, sino en él, y no puede fingir estar enamorada de nadie, porque sólo lo está de Dorian. Pero Dorian no reacciona como Sibyl espera y le grita que ha matado su amor. Sibyl, ante él, ha perdido su arte, ahora sólo es una cara bonita: no la quiere volver a ver nunca más.

Al regresar a su casa, muy disgustado, Dorian observa un hecho insólito al contemplar su retrato: la expresión de su rostro en la pintura ha cambiado; una cruel sonrisa ha deformado sus perfectos labios.
Asombrado, comprueba que sus sentidos no le engañan. Sólo entonces recuerda el deseo que había manifestado en el estudio del pintor: permanecer él joven y que a cambio envejeciera su rostro plasmado en la pintura. Tiene miedo. Coloca un biombo delante del retrato. Pero lo que ha visto es cierto, su deseo se había hecho realidad y el retrato parece envejecer mostrando las huellas del pecado. Recapacita entonces sobre lo injusto que ha sido con Sibyl Vane, y decide escribirle una carta pidiéndole perdón; esa expresión de su cara debe desaparecer.

Lord Henry le comunica por la mañana que Sibyl se ha suicidado, al tiempo que ayuda a Dorian con todo tipo de excusas a relativizar el asunto.
Es entonces cuando Dorian Gray toma una importante decisión: el retrato asumirá el peso de su vergüenza. Él sufrirá todas las transformaciones que el paso del tiempo le destine en el futuro.
Olvida a Sibyl y, como si nada hubiera ocurrido, acude a la ópera esa misma noche acompañado por Lord Henry...

(Y sigue así de bien hasta el final. Las imágenes son, por orden, la página 10 del manuscrito original, ilustraciones interiores de Paul Thiriat y otra ilustración interior, genial, de Quentin Blake.)

4 comentarios:

félix dijo...

Con todo el material que estás recopilando, y si las leyes del copyright lo permitieran... podrías hacer un libro como nunca antes se ha visto (incluídos los vídeos musicales, por supuesto).
Tengo por ahí una prueba de imprenta de Penguin Books de la portada del Retrato de Dorian Grey. No sé si la tienes y si te interesa.

Corominas dijo...

¡Me interesa, me interesa! ;-)
Si me escaneas esa prueba de imprenta te lo agradeceré un montón; la colgaré aquí y así inauguro la sección "Hazme un post con tu Dorian".

Espero que nadie se haya dado cuenta, pero lo que voy colgando aquí es el proceso de creación de la adaptación al cómic de mi novela fetiche; y eso empieza por desempolvar todo lo que he ido acumulando sobre el tema durante años (tampoco mucho). Ya verás cuando explique el porqué de todo esto... X-D

Natalie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natalie dijo...

Me intrigó saber quien era Dorian Gray al escuchar una canción de James Blunt, "Tears and rain".
Ahora que leí esto quiero saber que sucede al final... Es muy interesante.