miércoles, 23 de julio de 2008

George R.R. Martin, a famous artist

Este señor de mirada pícara y abanico rosa me hizo este retrato:

Ya sé que dicho así no parece una gran noticia, pero si resulta que el señor es George R.R. Martin, y que el dibujo es el complemento de una dedicatoria a un fan, estampada en un libro de ilustraciones donde, segundos antes, yo le había hecho una caricatura con toda su barba (pero sin abanico) ya te puedes hacer una idea del nivel de simpatía y colegueo que este pedazo de escritor está derrochando con todo el mundo durante su visita a España.

Aquí y aquí, por ejemplo, tienes un buen puñado de crónicas de lo que Martin ha dicho y de lo que ha hecho hasta ahora en Madrid, Gijón y Barcelona. Mi apunte sobre su visita va a ser de lo más subjetivo y caótico, aviso, que todo lo vivido con él estos días me ha dejado con un síndrome de Estocolmo horroroso. No todos los días tengo la oportunidad de conocer a uno de los mejores escritores a los que he tenido el placer de ilustrar; ¡Vuelve, George!

Para mi todo empezó en la Semana Negra:

"Oyes, pues no sé qué tiene esto de cultural; parece una feria como rara, ¿no?" comentan los pijos más descerebrados.

Fue en este paseo donde vi por primera vez al personaje: era el David el Gnomo americano; un hombre irradiado a sí mismo desde el epicentro de su barba nívea, que se reía con la risa de los cuentos "¡BWA-HA-HA-HOO!" ante un nutrido grupo de fans, frikis y cámaras de televisión. Allí nos saludamos, y conocí a Agulla y sus amigos. Mi inglés es lamentable, pero el idioma de la risa es universal... y a Martin se le entiende todo. De hecho, todo parece hacerle gracia, a juzgar por la cantidad de carcajadas que emite diariamente.

Ramón y Ana (entre tinieblas) montando stand de Gigamesh.

Alejo, Martin y un espontáneo que se lo está pensando.

Pero fue en el stand de Giga donde pude empezar a hablar (un poco) con él, y donde vi que llevaba una bolsa llena de camisetas que repartía a diestro y siniestro. Me pareció muy agradable y simpático. Eso sí, que vestía el chaleco más delirante del mercado:

¿Una cortina de baño gótica? No, es la espalda de Martin.

Martin se dejó querer por sus fans disfrazados de personajes de Canción, escuchó atónito ("Ha sido una de las experiencias más raras de mi vida") la canción que le dedicaron los foreros de Asshai, aceptó todos los regalos (botellas de absenta, espadas, cerámica variada) dedicó libros hasta la extenuación, se hizo fotos hasta con objetos inanimados, y ofreció un par de charlas de lo más interesante. Ante sus lectores, a George le gusta todo, se ríe de todo, y se lo come todo.

Carolina, de spoiler.

No hay salida, George.

Pero ya fue en Barcelona donde tuve la suerte de compartir mesa y mantel varias veces con él, en mi condición de satélite dibujero de sus libros. Y donde firmamos codo con codo, durante casi diez horas, todo tipo de ediciones de sus historias.

Justo antes de la charla en la Biblioteca Jaume Fuster. Obsérvese la cara de autocomplaciencia que luce Albert Monteys.

"¡Escribe historias con mis personajes y te denuncio!"


"La fantasía es como una anchoa... y escribir es como un viaje en coche. Ahora os lo explico."


Creo que durante esta curiosa convivencia y, sobre todo, tras una opulenta mariscada con la nos obsequió Juan Carlos de varias horas de duración, conocí a un Martin muy educado y cordial, que bromea de forma constante, pero siempre consciente de su condición de escritor.

Y es que, más allá de Canción, George R.R. Martin es un profesional de larguísima trayectoria y oficio al que la fama le ha llegado a los sesenta años. Y eso hace que la maneje de forma tan cordial como distanciada. Una de cada veinte personas que le pedían una firma, suplicaba "Por favor, George, no mates más Starks", a lo que Martin respondía SIEMPRE con el mismo "Bwa-ha-ha-hoo".

Al contrario que Neil Gaiman, por ejemplo, Martin ya no puede habituarse a escribir en habitaciones de hotel. Él es de la vieja escuela: necesita estar en su despacho y trabajar, muy concentrado, pocas horas diarias. Sus viejos hábitos se imponen con facilidad a las exigencias de estos nuevos fans que han encontrado en Canción una nueva droga a la que engancharse. Parris, su encantadora pareja, tiene muy claro que George trabaja de la misma forma y con la misma intensidad en cualquiera de sus libros. Y que la fama sirve para comer bien, ver gente disfrazada haciendo cosas raras y hacer turismo gratis, pero que, a estas alturas, poco más les va a aportar.

Martin con Eduardo ForniEles y Guillem, esos ilustradores.

Parris celebrando su cumpleaños por segunda vez. Aún le esperaba otra tarta.

En el concierto del Boss.

En fin, creo que entre todos conseguimos que Parris y George disfrutaran de su estancia en por estos lares. Que es de lo que se trataba, promociones variadas aparte. Ojalá que Martin haya encontrado todo muy inspirador, y que Dance sea, por lo menos, un libro tan bueno como los anteriores. Lo que me quedó muy claro es que él pondrá todo su empeño en ello, y que lo terminará cuando le salga de los mismísimos. Faltaría más.

martes, 8 de julio de 2008

El arte de Canción de hielo y fuego

Modo informativo ON:

El arte de Canción de hielo y fuego es un libro de ilustraciones sobre la saga de literatura fantástica de George R.R. Martin, que Gigamesh editará en breve con motivo de la visita del escritor a la Semana Negra de Gijón. Contiene más de cien ilustraciones y dibujos, muchos de ellos inéditos, distribuidos a lo largo de 96 páginas a color.

Es, por tanto, una recopilación de todo el material gráfico que he ido perpetrando a lo largo de los últimos cinco años para el monumental folletín de Martin, y un viaje a sus paisajes épicos y humanos. Hemos querido diseñarlo como un buen complemento para cualquier fiel lector de la actual tetralogía: la mayor parte de los textos corren a cargo de Álex Vidal, un auténtico experto en el tema, y el libro está de dividido en capítulos temáticos (cubiertas, personajes, lugares, mapas, casas...) y páginas dobles sobre asuntos más específicos (los huargos, los Otros, Canción en comic...). Fotos de las diferentes ediciones y adelantos, un pequeño dossier del eco que la obra ha tenido en nuestro país, y alguna que otra sorpresa completan el libro.

Las extraordinarias colaboraciones de dibujantes e ilustradores como Guillem H. Pongiluppi, Eduardo Forniles, Miquel Montlló, Enrique Fernández, Danide, Juan Román Cano, Pere Olivé, Pere Mejan, José Homs, David Morancho, F. H. Navarro, David Moreno, Martín Pardo o Marcos Prior, entre otros, consiguen un verdadero catálogo visual “made in Spain” del mundo creado por Martin.


Ojalá que hayamos conseguido hacer de esta edición un regalo que guste al amigo George. Y a sus fans, claro.



Modo friki ON:

La confección y parto de este libro ha originado situaciones surrealistas, humor absurdo, risas nerviosas, llamadas de madrugada y grandes dosis de satisfacción para los implicados. Ha sido toda una aventura. Y todo un honor haber trabajado, codo con codo, con profesionales tan dedicados al mal. Este libro, pues, les pertenece:

Alejo: El MJ, el Papa, Alejop. Vamos, el visionario al que se le ocurrió el invento.
Álex Vidal: Estajanovista, redactor, corrector, cafetero. Es como el Disco Boom; contiene lo mejor del año (Ojete Calor dixit).
Sergio Jiménez: Diseñador, que no encajador, maquetador nocturno, maquinador diurno. “Dándolo todo” es su lema.
Reinbook: La imprenta que embellece originales. Aquellos que salvan vidas, colores y tintas plateadas. Los amos del pantone.

A todos ellos, y a todos los dibujantes que han participado en el apartado Otras visiones: ¡Gracias mil! :)