jueves, 31 de diciembre de 2009

sábado, 26 de diciembre de 2009

Una biografía no autorizada


"Tenía la cara que parecía una levadura."

domingo, 20 de diciembre de 2009

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Dibujante vs. guionista

Bartolomé Seguí trabajando sobre un guión de Felipe Hernández Cava.


¿Cuántas formas de colaboración existen entre un guionista y un dibujante para hacer un cómic? Muchos creerán que decenas. Pero si hay un diálogo recurrente al inicio de su colaboración es este:

Guionista: “Bueno, aquí tienes el guión. Espero que te guste. Por supuesto, puedes cambiar todo lo que quieras, siempre que sea para mejor.”

Dibujante: “Gracias; seguro que es un guión genial, como todos los tuyos. Y me alegra que no seas de los guionistas que van de dioses y te piden que no les cambies nada; ¿qué aportaría yo, entonces?”


Otra alianza creativa más en base al criterio el dibujante puede cambiar todo lo que quiera, siempre y cuando al guionista le parezca bien. Creo que un porcentaje muy alto de las historietas que firma un dibujante y un guionista españoles se realizan bajo este acuerdo… y eso hace que este planteamiento de trabajo, por ser tan habitual, se manifieste como el idóneo.
Pero si olvidamos por un momento las imposiciones de una industria concreta, las cuestiones comerciales, los guionistas estrella o los dibujantes hot, y todos los posibles condicionantes particulares; ¿sería esta la forma ideal de colaboración entre un guionista y un dibujante para contar de la mejor forma posible una historia?

Creo que NO.

El proceso de creación de una página de cómic, según Jaime Martín.

En el fondo, todos lo tenemos claro: lo importante es saber narrar; el cómo se cuenta esa historia. Y eso YA OCURRE en el guión. Así que, en un mundo perfecto ¿cuál debería ser el reparto de tareas entre un guionista y un dibujante durante la realización de un cómic?
El guionista debería crear el argumento, planificar (de alguna forma, dibujar mentalmente cada página) y desarrollar la historia. Él es su escritor, quién la conoce y quien sabe cuál debe ser su intención. Así que debería indicar en todo momento qué narrar al dibujante. Y el dibujante debería saber subrayar con sus dibujos lo que el guionista cuenta, volcando toda su creatividad en dar su interpretación personal de la historia a través de su capacidad de visualización (de alguna forma, escribir con el dibujo. Mucho del tono del cómic resultante dependerá de él).

Si el dibujante es quien elige los planos y el número de viñetas (por ejemplo) en base a un argumento y unos diálogos aportados por el guionista, entiendo que los dos siguen siendo autores de la obra, claro, pero entonces el primero debería firmar como “guionista y dibujante” y el segundo debería responsabilizarse del “argumento y diálogos”. Quizá los límites de la autoría entre guión y dibujo se puedan diluir en función de lo que una historia necesite durante una colaboración a cuatro manos (que no lo creo) pero, insisto, entonces deberíamos replantearnos de qué se responsabiliza cada uno en los créditos de la edición. O suprimir de una vez por todas la diferenciación guionista - dibujante.

Ejemplo de autoría compartida sobre argumento, guión, dibujo... y todo lo demás.


Si un buen guión se ve expuesto al capricho narrativo del dibujante se convertirá, siempre, en un mal cómic; su tono e intención original se verá rota en varias ocasiones por sus intromisiones. Y si un dibujante, actuando así, es capaz de mejorar el guión será porque ese guión no está terminado por su autor. O porque, simplemente, es un mal guión. Entonces ¿por qué alguien que sabe contar mejor que su propio guionista (al que modifica su punto de vista, algo esencial en un texto) colabora con él? Y, en el caso contrario, si el dibujante confía en el trabajo de su guionista ¿por qué ir en contra de esa historia realizando cualquier cambio en su planificación, en lugar de profundizar en ella?












El mismo guión de Lapiere "entendido" por dos dibujantes diferentes: Rubén Pellejero (izquierda) y Teddy Kristiansen (derecha). Aunque los dos hubieran elegido seguir las indicaciones del guión al pie de la letra, la aportación del dibujante es más que evidente, ¿no?.



Creo que la respuesta a esas preguntas tiene que ver con la desconfianza en la calidad del trabajo propio y en el de la otra parte: “Porqué los guionistas deberían ocuparse de sus asuntos”, en cuestiones económicas: “A la hora de repartir”, o en egos desencadenados: “Los guionistas no son necesarios en este medio”. El autor del dibujo y el guión de una historia lo tiene más fácil, claro: “El cómic es mi forma natural de narrar” .


En resumen, lo que quería decir es que lo guionistas (que aún no lo hayan hecho) deberían olvidar sus complejos y TOMAR EL CONTROL de sus narraciones. Y los dibujantes deberían entender que el ejercicio de su libertad creativa es decidir colaborar con un guionista para subrayar y transmitir cada uno de los sentimientos, acciones, planos, etc. contenidos en el guión de la mejor forma posible.

martes, 1 de diciembre de 2009

Frankenstein


Loa autores Sergio A. Sierra y Meritxell Ribas acaban de ver publicada por la editorial Parramón su versión del célebre mito de Mary Shelley en la colección Novela gráfica. Este Frankenstein promete ser una adaptación tan personal e interesante como sus historietas anteriores, publicadas en Cthulhu, o como su libro ilustrado Pincel de Zorro.