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lunes, 25 de junio de 2007

En el taller de Jorge Zentner



Hoy recupero un boceto, dos ilustraciones de prueba y seis páginas de lo que podría haber sido el primero álbum de una serie titulada Cartas a Mertov. Es un trabajo de lo más mediocre, pero me trae muy buenos recuerdos de un periodo de aprendizaje, sudor y lágrimas al lado del guionista Jorge Zentner (Dieter Lumpen, El silencio de Malka, Pampa).
Jorge me propuso dibujar uno de sus estupendos guiones en un momento en el que yo llevaba sin dibujar historietas más de dos años; estaba oxidado, pero decidí intentarlo. Una década antes habíamos publicado en la revista Co&Co los dos primeros capítulos de una serie, compuesta por seis, titulada Historias del circo. La revista se cerró justo el mismo mes en que yo terminaba de dibujar la última historieta que, para más inri, se perdió en algún punto indeterminado del espacio- tiempo antes de llegar a la editorial.
Ya digo; lo intenté. Vaya que si lo intenté: durante más de seis meses, tres guiones diferentes y hasta casi agotar la paciencia del bueno de Jorge. Pero bien fuera por que no lograba hacer mía la historia que pretendíamos contar, o por que se imponían mis dudas y titubeos a la hora de encontrar un registro gráfico válido, sólo conseguí hacer lo que estáis viendo... tras páginas repetidas hasta ocho veces, docenas de bocetos y múltiples pruebas de entintado y color.


Son unas páginas con un dibujo muy indefinido, pendientes de contar la historia (eso sí) pero de forma muy poco convincente. Lo bueno de la experiencia fue que Jorge aprovechó para ensayar conmigo lo que se convertiría en el "Taller de escritura creativa y auto conocimiento" que imparte en la actualidad en forma de seminario. Creo que algo aprendí.


(Y es que el que no se consuela es por que no quiere. El dibujo del editor Marcus Berthuis está inspirado en la figura enjuta de Toutain, y entre los comensales de la ilustración hay otra cara conocida. Para aquellos que lo conozcan, claro ;-))

miércoles, 6 de junio de 2007

Dontar 2



Este post no debería estar en un blog dedicado a Dorian Gray, pero como me fastidia no haber podido terminar mi anterior tebeo, Dontar, quiero dejaros aquí lo que llegué a hacer de su continuación (el principio del argumento, las dos primeras páginas y su portada), que se hubiera titulado Dontar 2 - Sol de invierno. Hubiera sido el segundo de tres álbumes de una historia de fantasmas ambientada en el medievo, pero... no pudo ser. Y os aseguro que la culpa no fue mía ;-P
Os lo dedico a todos los que comprásteis el primer Dontar. Siento mucho no haber terminado de contar este cuento. Si en el futuro hay la menor posibilidad de continuarlo, lo haré.



Dontar –2
“El sol del invierno”

Dontar es, diez años antes de lo narrado en el anterior tomo, un pueblo apacible y próspero. En una de las estancias del castillo vemos a John de Urs leyendo una carta firmada por su prima, Margery. John está enamorado de ella, pero su deber como señor de Dontar es casarse con la noble adecuada para sus intereses territoriales. John quema la carta. Su futura esposa, Grainne, le agradece que haya decidido no volver a escribir a Margery.
En una acción paralela, volvemos al presente. Es de noche y una gran tormenta envuelve el castillo. El remolino es más amenazador y violento que nunca. Vemos cómo una gran grieta avanza por una de las paredes, hasta que una parte del ala este se hunde en las negras aguas. Cuatro centinelas mueren aplastados o ahogados. El miedo se extiende entre los mercenarios. La alarma recorre el castillo, pero John sólo se despierta cuando es requerido para dar órdenes ante tal desastre; estaba soñando/ recordando todo lo anterior. Ya en el exterior, John se bate en un duelo a espada con el capitán de la guardia, previendo un intento de amotinamiento por su parte. Todos lo contemplan sin intervenir: Margery y su hija, Adamnam y muchos de los mercenarios. Tras una lucha feroz, John consigue desarmar a su oponente, pero cuando se dispone a matarlo, ve el collar en el cuello de Alice. Lo reconoce de inmediato: perteneció a su hija, que desapareció el día en que su mujer murió. Adamnam palidece. John se arrodilla ante la niña y le pregunta: “Alice, escucha: sólo pude enterrar a su madre... ¿Donde has encontrado ese collar, dónde está el cuerpo de mi hija...?”. Alice responde “ella me lo dio”. Adamnam, discretamente, hace oler un pañuelo a John y éste pierde el sentido. Así es como el control de la situación pasa a Adamnam, que ordena que los cadáveres sean arrojados al remolino y que todos vuelvan a sus puestos, dando el duelo por finalizado. Los mercenarios, avergonzados por su propia actitud, vuelven a sus quehaceres cotidianos. Todos parecen conocer la tragedia que se esconde tras el collar...


domingo, 3 de junio de 2007

Hermanos, un comic.

"Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta.
El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz cegadora llamaba su atención al principio, poco a poco sus ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida."


Así comienza uno de los relatos más célebres de Horacio Quiroga, La gallina degollada (1925).


Alberto Breccia y Carlos Trillo lo adaptaron de forma magistral al comic en 1975, siendo muy fieles al estilo seco y conciso de su autor. Esa fue la historieta que hizo que me interesara por la obra del genial escritor uruguayo. Pero cuando leí el relato en su contexto natural, el volumen titulado La gallina degollada y otros cuentos, me llamó la atención la influencia de Poe en muchos de ellos. Así que, como lector, fue inevitable que me preguntara qué hubiera sido de esta historia escrita por Poe. La respuesta es obvia: nunca lo sabré.

Pero ese misterio me animó a hacer mi propia adaptación.

Decidí situar la acción en Londres, a finales de siglo, en un contexto mucho más sofisticado y decadente que el del indeterminado pueblo sudamericano del original, a ver qué pasaba. Y, más o menos, pasó esto:
(sí, no tiene textos; no guardé las páginas rotuladas. Pero si estáis interesados en leer la historieta, Recerca la ha editado en el último número de Negative Burn. Ni se os ocurra comprarlo, que se puede leer rapidito en la misma tienda ;-P)