sábado, 9 de junio de 2007

Todo un personaje

Los encantadores niños del colegio http://entrefrikys.tk/ me han honrado al convertirme en un personaje de sus tiras. ¡Muchas gracias, Emilio (9 años) y Pastor (11 años)!

viernes, 8 de junio de 2007

Vida de Oscar (II)

Oscar fue educado en casa hasta los nueve años. Posteriormente ingresó en el Portora Royal School de Enniskillen, donde estudió hasta 1871.
La muerte prematura de la hermana de Wilde, Isola, en 1867 le inspiró Requiescat, un delicado poema.
En 1871 ingresó en el Trinity College de Dublín, donde estudió a los clásicos. Su rendimiento sobresaliente lo llevó a ganar tres años más tarde la Medalla de Oro Berkeley, el mayor premio para los estudiantes de clásicos de este colegio, por su trabajo en griego sobre poetas griegos.
Gracias a una beca, ingresó en 1874 al Magdalen College de Oxford, donde continuó sus estudios hasta 1878. Durante su estancia en este colegio falleció su padre. Su poema Ravenna le permitió adjudicarse el Oxford Newdigate Prize. Finalmente obtuvo el título de Bachelor of Arts, graduándose con la mayor nota posible.

Magdalen College, donde Wilde estudió a los “grandes” (clásicos).
Durante su período en el Magdalen College, Oscar adquirió renombre por el papel que desempeñó en los movimientos estético y decadente. Comenzó a llevar el pelo largo y a vestir como un “dandy”. Asimismo, comenzó a decorar sus cuartos en el College con plumas de pavo real, lilas, girasoles, porcelana exótica y otros objetos de arte. Las vestimentas exageradas y el esteticismo se volvieron una pose reconocida.

Después de graduarse en el Magdalen College, Wilde regresó a Dublín, donde conoció y se enamoró de Florence Balcome. Ella no le correspondió e inició una relación con Bram Stoker. Oscar abandonó el país en 1878, regresando sólo dos veces por motivos de trabajo. Los siguientes seis años los pasó en Londres, París y en los Estados Unidos, a donde viajó para embarcarse en una larga gira de conferencias sobre artes decorativas y esteticismo.

Visita privada a la Real academia, pintado por W.P. Frith en 1881.Wilde no admiraba el realismo victoriano y escribió una crítica de este cuadro donde afirmaba que “Frith ha hecho lo imposible por elevar la pintura a la calidad de la fotografía”

En Londres conoció a Constance Lloyd, hija de Horace Lloyd, consejero de la reina, con quien se casó en 1884. La pensión vitalicia de Constance permitió a la pareja vivir en un relativo lujo. Tuvieron dos hijos: Cyril y Vyvyan.

Ofelia (1852), de Sir John Everett Millais.
Este pintor e ilustrador de libros inglés fundó en 1848 , junto con Rossetti y Hunt, la Hermandad Pre-rafaelita. Se independizó muy pronto de este amaneramiento de colorido brillante y detallismo minucioso, optando por una ejecución más amplia y fluida. Enormemente popular, alcanzó gran fama debido, en parte, a sus ilustraciones de libros y a sus retratos.


Wilde sentía profunda admiración por los escritores ingleses John Ruskin y Walter Pater, que defendían la importancia central del arte en la vida. Un tiempo después escribió en El Retrato de Dorian Gray “Todo arte es más bien inútil”. Esta cita refleja el apoyo de Wilde al principio básico del movimiento estético: el arte por el arte. Esta doctrina fue acuñada por el filósofo Victor Cousin, promovida por Theophile Gautier y adquirió prominencia con el pintor James Abbott McNeill Whistler.

miércoles, 6 de junio de 2007

Dontar 2



Este post no debería estar en un blog dedicado a Dorian Gray, pero como me fastidia no haber podido terminar mi anterior tebeo, Dontar, quiero dejaros aquí lo que llegué a hacer de su continuación (el principio del argumento, las dos primeras páginas y su portada), que se hubiera titulado Dontar 2 - Sol de invierno. Hubiera sido el segundo de tres álbumes de una historia de fantasmas ambientada en el medievo, pero... no pudo ser. Y os aseguro que la culpa no fue mía ;-P
Os lo dedico a todos los que comprásteis el primer Dontar. Siento mucho no haber terminado de contar este cuento. Si en el futuro hay la menor posibilidad de continuarlo, lo haré.



Dontar –2
“El sol del invierno”

Dontar es, diez años antes de lo narrado en el anterior tomo, un pueblo apacible y próspero. En una de las estancias del castillo vemos a John de Urs leyendo una carta firmada por su prima, Margery. John está enamorado de ella, pero su deber como señor de Dontar es casarse con la noble adecuada para sus intereses territoriales. John quema la carta. Su futura esposa, Grainne, le agradece que haya decidido no volver a escribir a Margery.
En una acción paralela, volvemos al presente. Es de noche y una gran tormenta envuelve el castillo. El remolino es más amenazador y violento que nunca. Vemos cómo una gran grieta avanza por una de las paredes, hasta que una parte del ala este se hunde en las negras aguas. Cuatro centinelas mueren aplastados o ahogados. El miedo se extiende entre los mercenarios. La alarma recorre el castillo, pero John sólo se despierta cuando es requerido para dar órdenes ante tal desastre; estaba soñando/ recordando todo lo anterior. Ya en el exterior, John se bate en un duelo a espada con el capitán de la guardia, previendo un intento de amotinamiento por su parte. Todos lo contemplan sin intervenir: Margery y su hija, Adamnam y muchos de los mercenarios. Tras una lucha feroz, John consigue desarmar a su oponente, pero cuando se dispone a matarlo, ve el collar en el cuello de Alice. Lo reconoce de inmediato: perteneció a su hija, que desapareció el día en que su mujer murió. Adamnam palidece. John se arrodilla ante la niña y le pregunta: “Alice, escucha: sólo pude enterrar a su madre... ¿Donde has encontrado ese collar, dónde está el cuerpo de mi hija...?”. Alice responde “ella me lo dio”. Adamnam, discretamente, hace oler un pañuelo a John y éste pierde el sentido. Así es como el control de la situación pasa a Adamnam, que ordena que los cadáveres sean arrojados al remolino y que todos vuelvan a sus puestos, dando el duelo por finalizado. Los mercenarios, avergonzados por su propia actitud, vuelven a sus quehaceres cotidianos. Todos parecen conocer la tragedia que se esconde tras el collar...


domingo, 3 de junio de 2007

Hermanos, un comic.

"Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta.
El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz cegadora llamaba su atención al principio, poco a poco sus ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida."


Así comienza uno de los relatos más célebres de Horacio Quiroga, La gallina degollada (1925).


Alberto Breccia y Carlos Trillo lo adaptaron de forma magistral al comic en 1975, siendo muy fieles al estilo seco y conciso de su autor. Esa fue la historieta que hizo que me interesara por la obra del genial escritor uruguayo. Pero cuando leí el relato en su contexto natural, el volumen titulado La gallina degollada y otros cuentos, me llamó la atención la influencia de Poe en muchos de ellos. Así que, como lector, fue inevitable que me preguntara qué hubiera sido de esta historia escrita por Poe. La respuesta es obvia: nunca lo sabré.

Pero ese misterio me animó a hacer mi propia adaptación.

Decidí situar la acción en Londres, a finales de siglo, en un contexto mucho más sofisticado y decadente que el del indeterminado pueblo sudamericano del original, a ver qué pasaba. Y, más o menos, pasó esto:
(sí, no tiene textos; no guardé las páginas rotuladas. Pero si estáis interesados en leer la historieta, Recerca la ha editado en el último número de Negative Burn. Ni se os ocurra comprarlo, que se puede leer rapidito en la misma tienda ;-P)







viernes, 1 de junio de 2007

Monty Python's bastards

Monty Python's Flying Circus presenta a... Oscar Wilde (Graham Chapman), James McNeill Whistler (John Cleese) y George Bernard Shaw (Michael Palin) reunidos en animada conversación en el 16 de Tite Street, la residencia de Mr Wilde. Londres, 1892.

La novela (1)

Hurd Hatfiel, en el papel de Dorian Gray, descubre el cuadro pintado (para la película de Albert Lewin) por Iván Le Lorraine Albright.


No hay libros morales o inmorales.
Los libros, simplemente, están bien escritos o mal escritos


The picture of Dorian Gray (Londres 1891) es un drama fantástico sobre la culpa y la inocencia. Plantea la vinculación enigmática entre la belleza pura y la responsabilidad moral, así como la crónica de una corrupción sutil que termina aniquilando lo que quiere exaltar. Borges aseguraba que los pasos de cada uno de las personas a lo largo de su vida van dibujando un rostro y que ese retrato final, eternizado, será en el más allá para los unos infierno y para los otros paraíso. No muy distinto es el destino del protagonista de este relato; su retrato sufre el deterioro físico y moral que debería padecer él mismo, su modelo.


El retrato de Dorian Gray fue un encargo del editor de la revista americana Lippincott's Magazine y apareció en el número de julio de 1890. Posteriormente, Wilde añadiría 7 capítulos más y un prefacio para la edición inglesa del año siguiente. Su publicación en Inglaterra supuso el comienzo de una cacería puritana que acabaría con la condena de Wilde a trabajos forzados en 1895. De hecho esta obra adquirió una importancia decisiva en los interrogatorios de los procesos contra el autor.


Oscar alcanza el punto culminante de sus teorías, decidiéndose ya por una total estética decadente. Se alude al triunfo del arte, como artificio, frente a la naturaleza. La búsqueda del placer es una necesidad vital, aunque la consecuencia sea la destrucción de la propia vida.
Hoy sigue siendo la más viva y ágil de las "novelas decadentes", una incitación a la gloria del paganismo y un perfecto autorretrato de Wilde a través de sus tres protagonistas fundamentales; Dorian Gray, Lord Henry Wotton y Basil Hallward.

Donna Reed, George Sanders y Hurd Hatfield en la película homónima de 1945.