En el comienzo de la obra es un joven de unos veinte años, adinerado y huérfano. Un heredero ocioso de cabellos rubios y ojos azules. Posee una figura perfecta y tiene un curioso encanto que hechiza a todas las personas que lo conocen.

En un principio es tímido e inocente, pero termina siendo despreciable, alguien con quien ningún caballero de Londres desea tener relación alguna para mantener su buena reputación. Casi dos décadas después sigue aparentando la misma juventud y candor, pero se ha convertido en un dandy que sólo transmite a sus amigos su sed desenfrenada de placer. Este cambio se debe, en parte, a la influencia ejercida por Lord Henry. Dorian siempre está de acuerdo en las interesantes e innumerables teorías que éste le enseña, pero es su propio narcisismo lo que le empuja a la decadencia física y moral... que se refleja en el retrato.

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