miércoles, 11 de julio de 2007

El abanico de Lady Windermere

Un cuadro que pinté hace una década: un Oscar Wilde, caricaturizado en exceso, maneja a sus actores como marionetas durante la representación de Lady Windermere's Fan: A Play About a Good Woman. Entre el público se encuentra Dorian Gray, Lord Henry, Bram Stoker y Henry James.

Una de las cuatro comedias que Oscar Wilde escribió es El abanico de Lady Windermere: comedia sobre una mujer buena, obra teatral de 1892. En ella, un abanico es la clave para conocer el comportamiento de una sociedad que vive entre chismes, intrigas, cinismo y secretos; Lady Windermere deja su abanico en la habitación de un hombre soltero y los equívocos se suceden hasta concluir que el amor sale victorioso, sea como sea. Wilde conocía bien los círculos aristocráticos y aprovechaba para narrar acerca de ellos, reflejando agudeza e ironía en cada uno de sus diálogos, auténticas citas automáticas como estas:


“En este mundo hay solo dos tragedias. Una es no conseguir lo que uno quiere; y otra, conseguirlo. Esta última es la peor”
“La vida es demasiado importante como para hablar de ella en serio”
“Todo santo tiene un pecado, todo pecador tiene un futuro”
“El mejor modo de mantener mi palabra es nunca dándola”
“Las mujeres que llamamos buenas pueden llevar cosas terribles en ellas; pasar por situaciones de locura, de inconsciencia, de afianzamiento propio, de celos, de pecado. Las mujeres malas, como se las denomina, pueden tener, en cambio, dolor, arrepentimiento, compasión, sacrificio”.

1 comentario:

Félix Ruiz dijo...

Mmmm.... promesas de ganar dinero sin tener que hacer nada.... interesante post, el anterior. :-))))))
Pero no por eso dejes de seguir pintando y dibujando, zorro, que queremos ver más trabajos tuyos. ;-)